¿Os acordáis de la saga Sakura Wars? Probablemente pocos se acordarán de ella, y el motivo más evidente es porque hasta que llegó Sakura Wars: So Long, My Love para Wii, no pudimos disfrutar de una entrega en occidente de esta licencia de SEGA y esta no fue precisamente la más exitosa de todas.

Pero ya os digo que detrás de Sakura Wars, o Sakura Taisen en Japón, lo que hubo fue una licencia con muchísimo peso, donde nos transportaba a una versión alternativa de principios del pasado siglo, donde la tecnología steampunk le servía para poder enfrentarse a los diferentes demonios que amenazaban  la humanidad.  Sakura Wars lo tenía todo, personajes adorables, una historia simple y un poco picantona pero sin pasarse, y mechas.  Y durante algunos años fue una saga cuyas entregas tenían mucho éxito y que además iban acompañadas de OVAS, una serie e incluso una película.  Pero los años pasaron y tal como ha pasado últimamente con Yokai Watch, el público se olvidó de ella.

Ahora, quince años después del lanzamiento del último título numerado, llega una nueva entrega cuya principal labor es intentar recuperar un público perdido, y para ello opta por dos características propias, la de ser un soft reboot, casi veinte años después del último título, y que no obliga al jugador a conocer el pasado del videojuego, haciendo referencia a que todo lo que hubo, dejó de existir y la realidad actual es la única que hay.  La segunda característica es que el sistema de enfrentamiento táctico es dejado de lado por algo más parecido a un hack and slash, más sencillo para un jugador novato.

Lamentablemente no puedo contar mucho más de lo que Sakura Wars nos ha traído hasta el día de hoy, nunca fue una saga que me llamase demasiado la atención y además pesaba el hecho de que tenían muchísima carga argumental, y oficialmente solo había un título en inglés, por lo que el hecho que el título como este, nos llegue al castellano ya es todo un logro y muchos deberíamos premiar este esfuerzo.

Tomamos el papel de Seijuro Kamiyama, un ex capitán de marina que tras volver a Tokyo, se prepara para empezar una nueva vida como capitán de la División Flor, un grupo de defensa contra los demonios que azotan la ciudad que llevan una doble vida como actores y gerentes del Teatro Imperial de Tokyo, pero la gestión y el futuro del Teatro no está asegurado y la continuidad de la compañía está en juego ya que apenas queda nada de ese glorioso pasado que una vez tuvo.

Y hasta aquí podemos contar, porque la sorpresa llega cuando vemos que toda esta carga argumental está tratada y dividida de manera episódica, dándonos la sensación de que realmente estamos viendo una serie de animación, además incluye numerosos cortes de animación a gran nivel que complementan la idea de lo que tenemos por delante no es ni más ni menos que otra forma de ver un anime.  Y a lo largo de siete capítulos que nos llevará casi treinta horas, conoceremos a los componentes, o más bien a las componentes de la compañía, viviremos situaciones algo comprometidas y tendremos muchas posibilidades a la hora de conllevar a una relación entre personajes en lo que finalmente se plasma entre una mezcla de Visual Novel y juego de citas, cuyo ritmo se presenta muy acertado y pese a que nos tocará leer muchísimo, se nos pasará mucho más rápido de lo que podamos imaginar… al menos si este género está entre nuestros favoritos.

Podremos entablar numerosas conversaciones, y tendremos respuestas contrarreloj que nos harán no solo estar atentos sino que tendremos posibles respuestas que influirán en la relación con nuestras compañeras.  No os esperéis, eso si, un guión excesivamente enrevesado ni grandes giros de guión, pero la historia cumple y lo hace mejor que otras tantas experiencias mucho más sesudas.

Ahora bien, nos falta hablar de una parte importante para el argumento del juego, pero que se queda muy atrás son las escenas de acción, un pseudo hack and slash donde manejaremos a nuestros protagonistas en algo parecido a un musou, con pocos enemigos en pantalla, con poca variedad y en escenarios demasiado simples.  La jugabilidad se limitará a dos tipos de ataque, con combos muy simplificados, un ataque especial que podremos usar periódicamente y el botón de salto.  Este último nos valdrá para pequeñas zonas de plataformas que no terminan de convencer, de la misma manera que el conjunto total de esta parte del juego se queda muy atrás pese a ser lo más atractivo para muchos posibles compradores.

Normalmente, en los segmentos argumentales, nos moveremos bajo un entorno jugable de un mundo bastante colorido, poco interactivo y donde los personajes principales se encuentran a un nivel de detalle y carisma frente a todos los npc de relleno.  En este entorno tendremos acceso a un dispositivo móvil, que nos permitirá comunicarnos y disponer de un mapa donde podremos ubicar a los diferentes personajes.  También tendremos un álbum de cromos, que servirá como excusa para tener un coleccionable y al mismo tiempo, poder conocer un poco más de las obras anteriores de las licencias.

Sobre los diseños de personajes, tendremos sorpresas ya que el propio Tite Kubo, autor de Bleach, se ha encargado del diseño de varios de ellos destacando el de nuestro protagonista, aunque tambien encontraremos trabajos de Ken Sugimori, Noizi Ito, Shigenori Soejima y Fumikane Shimada entre otros.

Como dato negativo sobre esta parte, diría sin duda que no todos los segmentos de carga argumental están doblados, por lo que la sensación de mudez de los personajes moviendo los labios y sin articular palabra, quedando como algo poco trabajado, quizás para ahorrarse horas y horas de lineas de doblaje, pero al menos y a diferencia de otros juegos de temática parecida, toda acción se da de manera real y no abusa de las imágenes estáticas.

Debo de decir es que jamás hubiera imaginado que tres horas leyendo en una pantalla me iba a dejar con ganas de más, y dicho tal cual, cualquiera pondría mala cara y pasaría a otra cosa, pero en mi caso me ha hecho recordar a aquellos días de ver un capítulo detrás de otro de anime subtitulado, con la principal diferencia de que podía interactuar en el mismo.  Tendremos diferentes finales según hayamos actuado con nuestras compañeras y según hayamos subido el nivel de confianza con ellas y la opción de rejugar está ahí, como punto negativo o positivo, según como seas como jugador, podemos decir que la propuesta global del juego es bastante, pero bastante sencilla, en ningún momento tendrás sensación de bloqueo y los combates tampoco implicarán mayor dificultad, todo está predispuesto para que disfrutes de esta historia y lo hagas sin perder el ritmo.

Y realmente me queda dar una conclusión a esta reseña, y esta conclusión no es otra que no es un juego que pueda recomendar alegremente ya que tragarse horas de lectura y poca acción, ya que apenas llegamos a las tres horas de acción en las 30 horas que dura, hace que estemos delante de un juego de nicho que ha llegado a nuestro país con una distribución a la par, con una tirada recortada y que presumiblemente hace que este título pudiera ser dificil de conseguir en un futuro relativamente cercano.

Yo personalmente lo he disfrutado, y lo he hecho pensando que me enfrentaría a otra cosa diferente, y lo he hecho sorprendiendome y descubriendo uno de esos pequeños tapados que si bien están lejos del sobresaliente, para más de uno se convertirá en uno de esos juegos fetiche de la generación, ahora bien, debes saber muy bien a lo que te enfrentas y aceptarlo.

¿Os acordáis de la saga Sakura Wars? Probablemente pocos se acordarán de ella, y el motivo más evidente es porque hasta que llegó Sakura Wars: So Long, My Love para Wii, no pudimos disfrutar de una entrega en occidente de esta licencia de SEGA y esta no fue precisamente la…

Sakura Wars

Nota Final – 7.8

7.8/10

Toda una sorpresa

Quizás una de las sorpresas del año, pese a que está lejos de ser sobresaliente y que de seguro no gustará a gran parte de los usuarios de la plataforma. Un título que me lleva a otros tiempos y que me hace disfrutar de el como si estuviera delante de una serie, una buena serie de anime.

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Gref

Sobre El Autor

Los videojuegos son el noveno, décimo o undécimo, arte. Son capaces de transmitir sentimientos, y la mayoría de ellos, el sentimiento de culpa... por tenerte tantas horas enganchado.

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