Corría el año 95, o al menos mi triste memoria dice eso, cuando en casa de mi mejor amigo de aquellos días, llegó su caja de Necromunda y vimos como a Warhammer Fantasy, Warhammer 40k y Blood Bowl, tendriamos nuevas opciones de juego… poco despues, ¿o quizás fue poco antes? llegaría Gorkamorka, pero eran otros tiempos en donde uno se compraba el juego y los demas simplemente aportabamos nuestro equipo/ejercito/grupo y planteabamos una tarde para jugar como si no hubiera mañana.

Y aunque para mi, Warhammer siguió existiendo al menos por quince años más, los recuerdos de este universo fantástico y terrible seguían ahí.  A partir de cierto momento las figuras quedaron de lado y los universos de Games Workshop, en lo personal, se pasaron al mundo de los videojuegos.  Mis partidas de Bloodbowl eran en ese simulador tan bestia que espera una tercera entrega, Space Hulk nunca ha terminado de arrancar para mi gusto y Warhammer Fantasy tiene dos entregas maravillosas dentro del entorno Total War.  Y es que aunque en su día los juegos de basados en este universo se podían contar con los juegos de una mano, actualmente las licencias de Games Workshop son tan numerosas que incluso podrían tener una categoría propia. 

 

En el caso que nos toca, la propuesta ha sido pasar el juego estratégico por bandas a a un shooter de ir a saco, y aunque el resultado no desagrada del todo, es cierto que pasa a ser un título más bien normalito.  Seremos un mercenario con la obligación y necesidad de cumplir con su cuota en una trama argumental simplista que está ahí para darnos la excusa perfecta para el género.  Y durante 8 o 9 horas que dura la campaña, cosa corta pero como digo siempre, aceptable para los tiempos que corren, nos dejará un buen gunplay pero sin volvernos loco.

Ahora, bien podriamos decir que se queda lejos de los grandes del género y es que aunque intenta ser Doom, no se acerca a la altura del juego de ID, ya que ni los enemigos son demasiado listos ni los niveles están lo suficientemente inspirados, dando en algunas ocasiones una sensación a producto realizado para cumplir, con errores como un respawn de enemigos terrible que se tendría que haber superado hace tiempo.

Tendremos diferentes habilidades, mejoras e incluso un perrete para que nos ayude en nuestras misiones, pero al final el camino más fácil es optar por obviarlo casi todo e ir a destajo, y es que el propio juego no hace un uso debido de todas las opciones que tiene a su alcance por lo que comentamos hace solo unas lineas, el desarrollo jugable es demasiado básico como para complicarlo innecesariamente.

El acabado técnico no destaca para mal, e incluso está bastante bien ambientado en el mundo de Necromunda, con bastantes detalles que hace que te choque aun más como no han podido cuadrar recursos en hacer algo más notable en lo jugable.

Y es que el principal problema de este Necromunda de Streum On Studio es que quiere ser algo que realmente no es, que no se plasma en su resultado final, que se descubre como un juego normalito, bueno y entretenido pero que cumple si eres fan del mundo de Warhammer y que se convierte en totalmente prescindible si no lo eres.  Yo en mi caso, al menos puedo decir que lo he disfrutado y acto seguido, a otra cosa.

Análisis - Necromunda: Hired Gun
Necromunda Hired Gun no aspira a ser juego del año, ni del mes y ni tan siquiera de la semana. Se presenta como la enésima propuesta de un juego de Games Workshop aunque en este caso pasa a ser un shooter frenético un tanto insustancial y con problemas de desarrollo. No es un mal juego... tampoco es un gran título.
60%Necromunda: Hired gun
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